jueves, 11 de diciembre de 2014

MIGUEL DE UNAMUNO

MANUEL MACHADO

Hoy he "colgado" un documento inédito sobre Manuel Machado (también extraordinario poeta), hermano de Antonio. Nunca antes había sido publicado. Sois los primeros en leerlo, ¿no os parece apasionante?
Sólo guardo fotocopia que me dio hace tiempo una buena amiga (hija de la persona, Sergio, a la que va dirigida la carta).
Es una carta personal escrita el día 24 de Noviembre de 1938, en plena Guerra Civil.
En ella podemos leer: "Y hacemos votos por que Dios le guarde y proteja en su noble combatir por la Patria cuya gratitud merece y cuyo amor le acompaña".
Viene a mi memoria la vida y el final de Antonio Machado. Te he puesto dos vídeos sobre la vida y la muerte de Antonio.
A veces, la he utilizado con mis alumnos para explicarles los desastres de una guerra civil.
Es mi regalo a quiénes visitan mi blog asiduamente, especialmente a mis alumnos, para que amen la literatura con pasión.
Ah, ¿qué no captas el contexto? Ya te lo explicaré en clase.




Nació en Sevilla, el 29 de agosto de 1874. Era hijo del folclorista sevillano Antonio Machado Álvarez y de Ana Ruiz. Su hermano, Antonio, también se destacaría en el mundo literario.
De su padre heredó el amor a lo auténtico del carácter popular andaluz. También su infancia debió transcurrir, como versa su hermano Antonio, en un patio de Sevilla, en donde habría un alegre huerto con, al menos, un limonero, en el seno del Palacio de las Dueñas, en donde su padre trabajaba como administrador de la ilustre casa ducal de Alba.
Cuando Manuel tenía 9 años, su familia se trasladó a Madrid, donde cursó sus estudios y obtuvo el título de Licenciado en Filosofía y Letras.
A partir de esos años, la familia Machado volvería a Sevilla en muy escasas ocasiones pero lo sevillano y lo andaluz siempre fue para él una referencia viva, aunque distante, por la nostalgia y el amor que derramaban sus padres hacia la tierra que les vio nacer.
En Madrid, el joven Manuel empieza a dar a conocer sus primeras poesías.
Fue Director de la Hemeroteca y del Museo Municipal. Como periodista fundó varias revistas literarias y colaboró en diarios de la época, de América y Europa. Fue traductor en París a partir de 1899. Se casó en 1910.
En 1938, se lo designó miembro de la Real Academia Española, luego de dedicarle poemas al General Franco, como “Al sable del caudillo”. Esto le valió a Manuel el reconocimiento y el salvoconducto para poder vivir dentro de un régimen que exterminó y arrojó al exilio a tantos poetas, literatos e intelectuales de mucha valía, entre ellos su propio hermano. Cuentan sus biógrafos, que poco tiempo después de publicada, sintió Manuel un gran arrepentimiento por escribir y publicar la fatal poesía, máxime cuando se enteró de la muerte de su madre y hermano, en el obligado exilio francés.

"Un buen poeta menor" decía la crítica de Manuel Machado. Aunque Borges contestó así, con exquisita vehemencia, a un crítico español en Madrid: “¿Dice usted Antonio Machado? ¡No sabía que Manuel tenía un hermano!».

Manuel y Antonio, dos poetas hermanos que despuntaban en aquel Madrid de principios del siglo XX, ambos llegaron a colaborar en la creación teatral, siempre impregnada de situaciones que recordaban al típico ambiente andaluz. La obra cumbre de la creación teatral de los hermanos Machado, es sin duda, «La Lola se va a los Puertos» de la cual se han hecho un par de versiones cinematográficas. Otras obras teatrales en cooperación fraternal fueron «La duquesa de Benamejí» ; «La prima Fernanda» ; «Juan de Mañara»; «Las adelfas»; «El hombre que murió en la guerra»; «Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel». Después los dos hermanos poetas se encaminan por senderos separados que les conducen, hacia el final de sus vidas, a abrazar los dos diferentes bandos en los que desembocó España por culpa de la guerra civil. Manuel y Antonio, a pesar de recorrer caminos separados en la creación poética, siempre conservaron un paralelismo en sus obras, que cualquiera que las observe con algún detenimiento, descubrirá en cada una de ellas, algunos retazos o matices que delatan la fuente común de la que bebieron y vivieron.

Tiene Manuel Machado una poesía titulada «Adelfos» que bien pudiera llevar el subtítulo de "Autobiografía". Se trata de una de las más bellas autobiografías poéticas de la literatura española; en ella, el poeta describe con bellos florilegios, una argumentación muy paralela a la contenida en la poesía «Retrato» de su hermano Antonio. Ambas poesías están construidas de versos alejandrinos; ambas poesías se componen de serventesios, -nueve serventesios la de Antonio, uno menos la de Manuel; y ambas poesías describen con maestría inigualable, las autobiografías poéticas respectivas.

También tiene Manuel otro paralelismo asombroso, en relación con una bella poesía titulada «La saeta». Quizá, «La saeta» más conocida, la que puso música el cantautor J.M: Serrat, es la poesía de Antonio Machado. Pero no menos bella, aunque sí menos difundida es «La saeta» de Manuel Machado. Estos asombrosos paralelismos que se pueden detectar en los dos hermanos Machado, no desmerecen en nada, la calidad poética de cada uno. De todo ello hay que desterrar toda vaga sospecha de plagio y centrarnos en la idea de unos orígenes, vivencias y estilos, lógicamente muy comunes. Después, la vida, con sus avatares, hizo que quedaran sus destinos muy separados, por culpa de las ideologías o del simple azar. De toda guerra civil, siempre se dice que es una lucha entre hermanos, y en el caso de estos dos poetas, no puede ser la frase de mayor literalidad.
Sobrio en el estilo, exacto en la pincelada, en la expresión y en la frase, entre superficial y reflexivo, él mismo se ha definido estéticamente:

Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero,
a olor helénico y puro, lo "chic" y lo torero. ,
Un destello de sol y una risa oportuna,
amo más que las languideces de la luna,
Medio gitano y medio parisién -dice el vulgo-,,
Con Montmartre y con la Macarena comulgo... ,
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero,
hubiera sido ser un buen banderillero.

La abulia entra en el cuadro de sus rasgos espirituales: ese “Hubiera podido ser”…tan fluctuante, es una expresión muy real de su personalidad. Lo torero, a lo que los críticos llaman “andalucismo”, llega en sus composiciones a una perfección espontánea, musical y realista.
Llegó a ser un magnífico retratista. Con insuperada plasticidad, logró en el verso pinturas y retratos de mano maestra.
Sus raíces modernistas, expuestas en “Alma” (1900), comienzan a desvirtuarse en su obra “ Alma, museo y cantares” publicada en 1907, donde utiliza un lenguaje coloquial, que profundizó en sus obras posteriores. “El mal poema” de 1909, “Cante hondo” (1912) “Canciones dedicatorias (1915), “Caprichos”, “Trofeos”, “Phoenix” (1936), “Museo” y “El amor y la muerte”.
El 19 de enero de 1947, falleció en Madrid, arrepentido de las convicciones políticas franquistas que había exteriorizado.
Con el aperturismo español de los años 60 y 70 en donde ya se vislumbraba (o más bien se anhelaba) el final de la opresora dictadura franquista. Aquella juventud que militaba en el antifranquismo, dio de lado a todo poeta amparado por la dictadura, La obra de Manuel Machado fue dada de lado, y su vacío se llenó con la obra poética de su hermano Antonio. No se trata aquí de comparar cuál de los hermanos dispone de una mayor profundidad poética, más completa, de mayor calidad. Esto, como otras muchas cosas, queda para ser escogido por el gusto de cada cual. Pero nuestro poeta es el gran conocedor y divulgador de letras de los cantes flamencos, que a decir con el gracejo típico andaluz, ha quedado bajo el conocido nombre de "cante jondo". No es nada raro que parte de su inspiración la hubiera tomado de la enorme colección de letras de cantes flamencos, que su padre fue recopilando a lo largo de muchos años, tomadas directamente de los anónimos cantaores andaluces y que publicó en un libro titulado «Cantes flamencos».Manuel Machado fue un gran estudioso de todos los estilos del cante flamenco y escribió poesías idóneas, que bien pudieran ser adaptadas para la música de una garganta y una guitarra española.
http://www.poetasandaluces.com/autor.asp?idAutor=3

domingo, 2 de noviembre de 2014

viernes, 28 de marzo de 2014

viernes, 14 de marzo de 2014

LA LÍRICA 1º y 2º de la ESO

He aquí los temas que iremos viendo en 1º y 2º de la ESO a lo largo de todo el curso. La mayor parte de las actividades de los controles las sacamos de estos documentos.

LA COMUNICACIÓN LITERARIA

LA LENGUA LITERARIA

RIMA Y RITMO (Para 1º y 2º de la ESO)

MEDIDA Y ESQUEMA MÉTRICO (Para 1º y 2º de la ESO)

FIGURAS LITERARIAS 1 (Para 1º de la ESO)

TIPOS DE ESTROFAS 1 (Para 1º y 2º de la ESO)

TIPOS DE ESTROFAS 2 (Pareado, terceto, serventesio, cuarteto, cuarteta, redondilla...¿te suenan?)

FUNCIONES DE LA LÍRICA (Para 1º de la ESO)

SUBGÉNEROS DE LA LÍRICA (Para 2º de la ESO)

EJERCICIOS PARA REPASAR (Para 1º y 2º de la ESO)

LA LÍRICA (PPT) (Autora: Sonia Torna del Bellarmine College Preparatory. Muy bueno)

RESUMEN SM (de la editorial SM)

Y PARA ACABAR TE PRESENTO LOS ÚLTIMOS CONTROLES QUE HEMOS HECHO (Cursos 09-10 y 10-11)  09-10   10-11 (1º ESO)   10-11 (2ºESO)


sábado, 22 de febrero de 2014

El 22 de febrero de 1939 fallecía en Cotlliure...


Machado, a los 75 años de la muerte del poeta
El 22 de febrero de 1939 fallecía en Cotlliure, 26 días después de cruzar la frontera

Cultura | 22/02/2014 - 02:30h


Antonio Machado en la terraza del hotel de Cotlliure donde murió. Es probablemente su última foto en vida Archivo Núria Escur


Visitar la tumba de Antonio Machado cualquier tarde, bajo la luz gris mineral de Cotlliure y el viento zumbando, es algo que da la medida de las cosas. Las pasadas, las que vendrán, las que no habría que olvidar. La suya es una tumba pequeña, insignificante para la grandeza de quien la ocupa, casi anónima, tapizada de cartas y flores de quienes la visitan en peregrinación. Ellos recuerdan, estos días, que el 22 de febrero de 1939, hace hoy 75 años, el poeta Antonio Machado moría en esa tierra, donde había recalado sólo 26 días antes huyendo de las tropas franquistas.
El 28 de enero de 1939, hacia las 5.30 de la tarde, el joven ferroviario Jacques Baills miraba cómo en la estación de Cotlliure, bajo la lluvia, bajaban del tren, vacilantes, cinco personas con aspecto de refugiados españoles. Ante su desorientación Baills les indicó la dirección del hotel Bougnol-Quintana. Más tarde sabrá que bajo el nombre de Profesor Antonio Machado se han inscrito tres personas más: José Machado, su esposa Matea Monedero y la madre del poeta. Los dos primeros ocupan una habitación inferior, los dos últimos comparten otra en el primer piso. En cuanto Baills descubre que aquel hombre derrotado es el poeta que leía en su infancia se le regala dos libros de Pío Baroja y uno de Gorki. Los últimos que el poeta leerá.
"La madre, Ana Ruiz de Machado, de 84 años, no se tenía en pie. La cogió en brazos como una pluma el periodista Corpus Barga, mientras ella le musitaba al oído: '¿Llegamos pronto a Sevilla?'", explica el periodista Xavier Febrés en Els últims dies de Machado (La Mansarda), libro en el que detalla las vicisitudes del último tramo de vida del poeta. Febrés, como corresponsal del periódico de Perpinyà L'Indépendent tuvo acceso en 1979 a valiosas fuentes. "Recuperé testimonios con la ocasión del 40.º aniversario del éxodo de medio millón de republicanos en la demarcación fronteriza francocatalana. La opción cívica del poeta, voluntariamente inmerso en aquella avalancha humana tan mal acogida por las autoridades francesas, sigue viva entre las nuevas generaciones", explica el periodista, que jamás, en las últimas décadas, ha visto sin visitantes la tumba de Machado.
¿Por que bajaron en Cotlliure? Quince minutos más y, en Perpiñán, podrían haber sido atendidos en un hospital, el poeta de su bronquitis crónica y sus problemas de corazón y su madre de ese desgaste brutal. Pero no pueden con su alma. Llevan tres o cuatro noches sin dormir, son incapaces de continuar. Además, Machado se resiste hasta el último momento a abandonar España. Así lo dejó escrito: "Cuando pienso en un posible destierro, en otra tierra, que no sea esta atormentada de España, mi corazón se turba y conturba de pesadumbre. Tengo la certeza de que el extranjero sería para mi la muerte". Dos años antes decía "soy viejo y estoy enfermo porque paso de los 60, que son muchos años para un español".
Tampoco quiso Antonio Machado -aunque tuvo oportunidad según Corpus Barga de aceptar un ofrecimiento de José Bergamín- irse a París. Le evocaba un mal recuerdo: allí contrajo su amada Leonor la tuberculosis que la llevaría a la tumba. Se había casado con ella cuando apenas tenía 15 años y él 34 y su muerte le sumió en una absoluta depresión. Es entonces cuando Machado solicita su traslado a Baeza (Jaén), donde vivirá con su madre dedicado a la enseñanza. Con el estallido de la guerra civil se traslada a Valencia.
En abril de 1938 Machado llega con sus familiares a Barcelona y se instalan un mes, bajo la protección del subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública, Wenceslao Roces, en el hotel Majestic de Paseo de Gracia. De ahí van a la Torre Castanyer, en el número 21 de Paseo Sant Gervasi.
Poco antes -el 27 de marzo de 1938- el poeta había iniciado su colaboración con La Vanguardia, un conjunto de 24 artículos (14 de ellos bajo el lema "Desde el mirador de la guerra"). El gran maestro -absurdamente será expulsado post mórtem del cuerpo de catedráticos de Instituto- publica allí el último artículo de su vida el 6 de enero de 1939.
A principios de 1939 se inician, desde Barcelona, los preparativos para la expedición hacia la frontera y el 22 de enero, a las tres de la madrugada, forman la comitiva con coches y ambulancias militares facilitadas por el doctor José Puche, director general de Sanidad. Además de la familia Machado están los hermanos Joaquim y Josep Xirau Palau. Se alojan primero en la señorial masía Can Santamaria, a diez kilómetros de Girona, donde el poeta llega en tan malas condiciones que se desmaya. Royo Gómez le fotografía en el jardín de la casa, abatido, demacrado. Cae Barcelona. El día 26 prosiguen.
Llegan a Mas Faixat, donde se les une un tercer grupo de intelectuales entre los que figuran Josep Pous i Pagès, presidente de la Institució de les Lletres Catalanes, el poeta Carles Riba -le regala un poema a Machado- y Corpus Barga. El camino tortuoso -Armentera, Sant Pere Pescador, El Port de la Selva, Llançà, etcétera...- resulta extenuante para todos. A medio kilómetro del límite con la frontera les advierten de que ese tramo sólo puede hacerse a pie y así es como lo recorren, bajo la lluvia, Machado y su madre.
Varias veces tuvo que pedir ayuda Corpus Barga. En una ocasión presenta al poeta "como lo que sería Paul Valéry para un francés" y logra, a cambio, una estufa de leña; en Cervera les dejan un vagón vacío en vía muerta donde madre e hijo pasarán la noche a oscuras y sin calefacción. Machado llega a preguntarle a Carles Riba si sabe dónde puede empeñar un reloj para conseguir algo de moneda francesa.
Una vez en el hotel de Cotlliure el animo no mejora y él sigue por prensa y radio las noticias de la guerra. En el comedor prefiere comer en una mesa apartada para que no le molesten. José Machado recordaría cómo, días antes de su muerte, salen a pasear. Antonio, entre rachas de viento, le dice señalando las humildes casitas de pescadores: "Quien pudiera vivir ahí, tras una de esas ventanas, libre ya...".
"Los últimos cuatro días de Machado fueron agitados con momentos de conciencia y otros de delirio, en los que repetía : 'Adiós, madre; adiós, madre'", explica Febrés. A su lado, en otra cama, separados por una delgada tela, su madre en estado semicomatoso, agonizaba como él. El médico confirma que, a causa de su neumonía, nada pueden hacer.
Finalmente, el día 22 de febrero, miércoles de ceniza, cerca de las cuatro de la tarde, fallece Antonio Machado en el hotel Bougnol-Quintana. Tiene 64 años. A la familia les ofrecen una habitación contigua para que puedan velarle sin que la madre se de cuenta pero ella, entre delirios, abre los ojos y pregunta por Antonio. Le cuentan que se lo han llevado a un sanatorio para curarlo. Su madre llora y cierra los ojos. Tres días más tarde -el 25 de febrero, a las 8 de la noche- morirá en esa misma cama; su cuerpo será inhumado en un lugar reservado a los pobres del mismo cementerio, a una calle del hotel.
Amortajan su cuerpo sólo con una sábana, luego fotografían su cadáver cubierto con la bandera republicana que, aquella misma noche, ha cosido Julieta Figueres. El entierro, civil, cuenta con representación de refugiados y autoridades republicanas y el féretro es llevado a hombros por seis soldados republicanos uniformados. Llegan tres coronas de flores: una del Gobierno, otra de la embajada en París y otra del Centre Español de Perpinyà. El elogio fúnebre corre a cargo de Zugazagoitia, compañero de Machado en La Vanguardia durante la guerra que será fusilado al año siguiente en otra tapia de cementerio, en Madrid.
Un día después del entierro llega a Cotlliure una carta a nombre de Antonio Machado ofreciéndole un lugar de lector en la universidad de Cambridge. Su hermano José les responde amablemente: "Lo enterramos ayer en este sencillo pueblecito de pescadores en un sencillo cementerio cerca del mar. Allí esperará hasta que una humanidad menos bárbara y cruel le permita volver a sus tierras castellanas que tanto amó". En un bolsillo del abrigo de Antonio, su hermano encuentra un papel arrugado con tres anotaciones: "Ser o no ser...", una cuarteta a Guiomar y un verso alejandrino, el último de su vida: "Estos días azules y este sol de la infancia...".

El 22 de febrer de 1985 moria Salvador Espriu.

El 22 de febrer de 1985 moria Salvador Espriu.

Quina petita pàtria
encercla el cementiri!
Aquesta mar, Sinera,
turons de pins i vinya,
pols de rials. No estimo
res més, excepte l'ombra
viatgera d'un núvol.
El lent record
dels dies
que són passats per sempre.

viernes, 21 de febrero de 2014

CAMPOS DE CASTILLA, 1912

Lee detenidamente el poema siguiente y, después, realiza las actividades posteriores.


¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, oscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!
Antonio Machado, Campos de Castilla, 1912

1. Determina la estructura del poema
2. Resume el poema en dos líneas aproximadamente.
3. Di el tema.
4. Comenta los aspectos lingüísticos y estilísticos más destacados.
5. Relaciona la obra del autor con su época.

1. Estructura:
- Versos 1-8: El poeta evoca la tierra soriana.
- Versos 9-13: Manifiesta a la tierra soriana los sentimientos que le inspira.
- Versos 13-14: Vuelve a evocar el paisaje de Soria.

2. Orientación:
El poeta evoca los elementos que configuran la tierra soriana y le confiesa sus sentimientos de amor, tristeza y nostalgia.

3. Posibles respuestas:
a) Vivencia personal de la tierra soriana.
b) Evocación nostálgica de las tierras de Soria.
c) Comunicación de Antonio Machado con Soria y su áspero paisaje.
d) La tierra soriana vista a través de la sensibilidad del poeta, que siente por ella una tristeza amorosa

4. Orientación:
Destacan en el poema: la descripción, la exposición y algunos recursos estilísticos.
La descripción: pintura del campo soriano. Hay un solo verbo y un predominio absoluto de sintagmas nominales formados por sustantivos y adjetivos calificativos y complementos del nombre equivalentes a adjetivos (colinas plateadas, álamos del río, etc.). Esta abundancia produce sosiego, tranquilidad. Predominan los colores oscuros, apagados y blanquecinos; tristeza y nostalgia, que se incrementen con la repetición, al final del poema, de los tres sintagmas con los que ha comenzado el poema.
La exposición (desde los versos 9 hasta el final del 13): utiliza oraciones subordinadas, con las cuales nos da a conocer los sentimientos que le provoca la tierra soriana, sentimientos de tristeza y nostalgia de acuerdo con la descripción intimista anterior.
Recursos estilísticos: exclamación retórica (3 veces); asíndeton (colinas plateadas...); encabalgamiento (en el fondo ...); personificaciones (calvas sierras, las rocas sueñan); metáfora (su curva de ballesta).

5. Orientación:
El poeta pertenece a la Generación del 98. En Campos de Castilla, Machado describe las tierras de Soria y hace reflexiones críticas sobre España y su decadencia.

ANTONIO MACHADO

Hoy hemos hablado en clase de Antonio Machado.
He aquí dos vídeos que me han gustado muchísimo.
El primero nos habla de la boda de Antonio y Leonor.
Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra...
Baeza, 29 de abril de 1913.El segundo, una carta a su amigo Miguel de Unamuno expresándole lo que suposo la muerte de Leonor para él.
Os los prometí.

Antonio Machado, 75 aniversario de su muerte (1939 – 2014)

ANTONIO MACHADO



CARTA DE ANTONIO MACHADO (CASA-MUSEO DE SEGOVIA)









Colliure- Hôtel Bougnal-Quintana, 1 de febrero de 1939

Sr. Don José Bergamín
Muy querido y admirado amigo:
Después de un éxodo lamentable, pasé la frontera con mi madre, mi hermano José y su esposa, en condiciones implorables (ni un solo céntimo francés) y hoy me encuentro en Colliure, Hôtel Buognal-Quintana y gracias a un pequeño auxilio oficial con recursos suficientes para acabar el mes corriente. Mi problema más inmediato es el de poder resistir en Francia hasta encontrar recursos para vivir en ella de mi trabajo o trasladarme a la URRS donde encontraría amplia y favorable acogida.
Con toda el alma le agradezco los generosos ofrecimientos de esta asociación de Escritores, muy especialmente los de M. Jean Richard Bolch y el Prof. Cohen, pero temo no solamente quedarme muy aislado como usted indica, sino además no disponer de medios pecuniarios para mantenerme con mi familia en esas casas y para trasladarme a ellas. Así pues, el problema queda reducido a la necesidad de un apoyo pecuniario a partir del mes que viene, bien para continuar en las condiciones actuales, bien para trasladarme a alguna localidad no lejana donde vivir en un pisito amueblado en las condiciones más modestas.
Vea usted cual es mi situación de hecho y cual puede ser el apoyo necesario.
Con toda el alma le agradezco sus más cariñosas palabras: nada tiene usted que agradecerme por las mías; son expresión sincera, aunque todavía insuficiente de mi admiración por su obra.
Si en estos días cambiásemos de residencia ya se lo haría saber telegráficamente.
Mientras tanto mi residencia es siempre la misma.
Le envío un fuerte abrazo su siempre suyo
Antonio Machado
P.D. Muy afectuosos saludos de mi familia. De Carlos Riba no tengo noticia alguna de que esté en este pueblo.

ANTONIO MACHADO

A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
No he visto mejor canto vital a la esperanza y al optimismo que el que subyace en este poema de don Antonio Machado.

--
La esencia está concentrada en este simple verso:
"...algunas hojas verdes le han salido".
Cada vez que me enfrento a este poema tan balsámico -y tan recomendable en tiempos de crisis- recuerdo una anédota que me contó mi hermana Isabel cuando era maestra de secundaria.
Tenía un alumno adolescente con muchos problemas (además de los propios de su edad, que no son pocos). Se sentía despreciado por su familia, por sus profesores, por sus compañeros. Estaba destrozado y deprimido. En una tutoría, mi hermana le alargó un folio con este poema y le pidió que lo leyera en silencio.
Cuando el niño (un olmo aún joven) llegó a estos versos finales:
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
se le saltaron las lágrimas.
Más tarde, le dijo a mi hermana que ese poema "A un olmo seco" le había cambiado su vida. El milagro machadiano se produjo, y aquel chico es hoy lo que se dice un hombre de provecho.
¡Para que luego digan que la poesía no hace milagros!.
--
Seleccionado y comentado por José A. Martínez Soler

viernes, 14 de febrero de 2014

LA POESÍA

He encontrado estas actividades en "EL TINGLADO" y me han gustado mucho, os las brindo para que también vosotros comencéis a a amar la poesía.

MÉTRICA

ETAPAS DE LA LITERATURA ESPAÑOLA

De la Junta de Castilla y León, os presentamos este material; completo, pero elevado para vosotros.

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER . JORGE MANRIQUE



ENTRA EN LOS DOS. NO TE ARREPENTIRÁS.

RAFAEL ALBERTI

A través de un poema de Rafael Alberti, de su obra Marinero en tierra, y recitado por Nuria Espert, abordamos en este nuevo LIM las características que debe tener un texto para ser considerado literario. Tras el análisis del poema, los alumnos dispondrán de otro texto, en este caso en prosa, y de ejercicios interactivos para practicar. El libro está orientado para tercer ciclo de primaria y primer ciclo de secundaria.


AUTOR DE ESTE LIM: Manuel Guerrero

PRINCIPALES ESTROFAS




Si quieres acceder al curso completo clica en la flecha de "ir al menú principal".

viernes, 7 de febrero de 2014

Machado vive aún en Madrid (EL PAÍS 3-02-2014)

El poeta, muerto en el exilio hace 75 años, residió aquí más de 30 años, amó a Guiomar y escribió algunos de sus mejores versos


Cuando se cumplen 75 años de la muerte en el exilio de Antonio Machado, Madrid, la ciudad donde el poeta sevillano viviera su adolescencia, su juventud e intensos periodos de su madurez, conserva la estela de su presencia en algunos hitos que evocan su memoria. Uno de ellos es el busto que le dedicara la Biblioteca Nacional, copia de una obra del escultor Pablo Serrano, que cabe contemplar hoy sobre una peana en el jardín del suntuoso edificio del paseo de Recoletos. Otro hito importante es el de la estación de metro que lleva su nombre en la línea 7, que conecta Pitis con San Fernando de Henares. Hoy mismo, medio centenar de poetas asentados en Madrid, desde Rafael Soler, Alberto Infante a Pablo Méndez, preparan un homenaje magno para el 22 de febrero, con arranque en Segovia, mientras en numerosos centros culturales, desde el Ateneo hasta la Unesco, se han programado recitales poéticos y conferencias para evocar su memoria.
Antonio Machado Ruiz había nacido en el palacio de las Dueñas de Sevilla en 1875, hijo de Ana Ruiz y de Antonio Machado Álvarez, librepensador, estudioso del folclore andaluz y amigo de los intelectuales Francisco Giner de los Ríos y del regeneracionista aragonés Joaquín Costa. En Sevilla, en un ambiente familiar de ideas progresistas, Antonio vivió una infancia feliz hasta el 8 de septiembre de1883, fecha del traslado a Madrid con su familia —cinco hermanos, tres chicos y dos chicas— paras instalarse en un piso de la calle de Claudio Coello, 16. El traslado acaecía después de que destinaran a su abuelo Antonio a una cátedra de Medicina de la Universidad Central de San Bernardo. Uno de sus primeros recuerdos de su adolescencia madrileña fue la asistencia del futuro poeta, junto a su padre, a un mitin pronunciado en el Retiro por Pablo Iglesias. “Parece que es verdad lo que ese hombre dice”, escribiría Machado años después en La Vanguardia. Y añadía: “La voz de Pablo Iglesias tenía para mí la voz inconfundible —e indefinible— de la verdad humana”.Ya de mozo, también en Madrid, surgió en el futuro poeta una afección por el teatro.
El joven dramaturgo, que colaboró en la hechura de algunas piezas teatrales junto con su hermano mayor y poeta, Manuel, fue alumno con él del Instituto San Isidro. Este histórico centro escolar madrileño, ya entonces tricentenario, conserva un bellísimo claustro barroco que aún cabe visitar en la calle de Toledo esquina a la de los Estudios y que Antonio Machado tantas veces recorriera. En él se hermanaría más allá del tiempo y del espacio con poetas y dramaturgos del Siglo de Oro como Lope de Vega, Francisco de Quevedo y Pedro Calderón de la Barca, que también cursaron enseñanzas en el viejo caserón que albergara el Colegio Imperial.
En la estela de Rubén Darío

Claustro del Instituto de San Isidro, donde dio clase Machado. / CRISTÓBAL MANUEL
El bachillerato del imberbe Antonio Machado, que proseguiría en el madrileño Instituto Cardenal Cisneros, en la calle de los Reyes, se vio interrumpido por la muerte de su padre, en 1893 y, tres años después, por la de su abuelo médico y catedrático tocayo suyo. Además de aquellos hechos, le alejó de los estudios un temprano viaje a París en 1899, junto a su hermano Manuel, si bien aquel periplo le permitiría conocer allí a Oscar Wilde, más adelante al poeta modernista nicaragüense, luego afincado en Madrid Rubén Darío, de gran influencia poética sobre su propia obra, y al escritor naturalista vasco Pío Baroja, en cuya casa madrileña de la calle de Ruiz de Alarcón, Machado, a su regreso a Madrid, le visitaría en ocasiones. No lejos de allí, en un palacete de la calle de Alfonso XII esquina a la de Juan de Mena, habitaría Rubén Darío durante alguna de sus largas estancias madrileñas como diplomático. Darío también residiría en la calle de Serrano, 23.
En el arranque del siglo XX, el cambio de domicilio de las familias de la clase media era extremadamente frecuente en Madrid. Así, los Machado y su numerosa prole —como han escrito los literatos José Montero Alonso y su hijo José Montero Padilla— vivieron en un plazo de dos décadas en numerosos domicilios distintos: entre otros, en las calles de Churruca, Fuencarral, Santa Engracia, Alcalá, 110 —número que ha desaparecido de la calle, que pasa del 108 al 114— y la inicial de Claudio Coello en el número 16, muy cerca del portal 25; precisamente en este edificio residieran tres décadas antes que los Machado Gustavo Adolfo Bécquer y, también, Emilia Pardo Bazán, así como en la aún conocida como calle Ancha de San Bernardo, donde se encontraba la Universidad Central en la que cursaría y culminaría la carrera de Filosofía.

Amistad con Lorca y Baroja, cartas con Unamuno

Fuente de los jardines de Moncloa donde Machado quedaba con su amada. /CLAUDIO ÁLVAREZ
Otro de los domicilios madrileños de Machado estaría en el arranque de la calle de General Arrando, en el número 4, donde figura una placa en su memoria; esta vía fue llamada tras la Guerra Civil y hasta la Transición, del General Goded, golpista alzado y se encuentra muy cerca de la plaza de Chamberí y no lejos de la calle de General Martínez Campos, donde tuvo su sede, hoy sustituida por un moderno edificio, la Institución Libre de Enseñanza. En dependencias de la Institución Antonio completaría sus estudios. De aquella época data su amistad con intelectuales como Federico García Lorca y la intensa correspondencia que mantuvo con Miguel de Unamuno.
Tras conocer en Soria a la jovencísima quinceañera Leonor Izquierdo y casarse con ella cuando él contaba 34 años, residen durante su luna de miel en la casa de Ana Ruiz, madre de Machado, en la Corredera Baja de San Pablo, 20. Previamente, el poeta frecuentaría numerosas tertulias de cafés como el llamado Fornos, en la calle de los Peligros, donde se hiciera famoso el perro Paco —que asistía a corridas de toros y a obras teatrales—. De igual modo, frecuentaba el café de Las Salesas, donde sería retratado por el renombrado fotógrafo Alfonso; también asistía o impartía conferencias en el Ateneo de la calle del Prado, que a la sazón bullía culturalmente entre una intensa e incesante actividad intelectual y política.


Calle de Corredera Baja de San Pablo, donde vivió Machado. / CRISTÓBAL MANUEL
Moncloa, un jardín para soñar
Sin embargo, el paraje con el que más se identificaría el poeta de cuantos en Madrid frecuentara fue el formado en torno a los jardines del palacio de La Moncloa, una antigua posesión del marqués del Carpio que databa del siglo XVII, enclavada sobre uno de los paisajes más amenos de cuantos la ciudad y sus alrededores poseen. Su enclave parece casar con el refinadísimo gusto del marqués, uno de los principales coleccionistas de arte de todos los tiempos. ¿Por qué Machado se identificó tanto con los jardines del palacio? Primero, porque entonces, 1932, eran jardines de aristócratas abiertos al público por las autoridades republicanas a los que la gente comenzaba a tener acceso. Y segundo, porque fue allí donde vivió las horas más intensas de su amorío con Pilar de Valderrama, la musa que bajo el nombre deGuiomar despejaría algunas de sus tribulaciones tras la muerte de la jovencísima Leonor Izquierdo Cuevas en Soria donde, como profesor de Francés, Machado había sido destinado.Fuentes, fuentecillas, pérgolas y vergeles de los jardines madrileños de La Moncloa dieron color y vida a aquel amor arrebatado hacia Guiomar, al que accedía Antonio desde otro de sus domicilios, en la avenida de la Reina Victoria, en Cuatro Caminos, donde tomaba un tranvía que hasta allí le llevaba.
Tras un destino en Baeza (Jaén) y otro muy fructífero en Segovia, que duraría 13 años, Antonio regresa a Madrid y en 1932 gana la cátedra de Francés en el Instituto Calderón de la Barca, entonces en el paseo de Areneros, hoy Alberto Aguilera, y en el Instituto Cervantes, con distintas secciones. En este instituto madrileño, donde Machado dio Francés, impartiría clases de Filosofía María Zambrano y de Dibujo, Daniel Vázquez Díaz.
Tertulias y cafés
Por las tertulias madrileñas, por los salones literarios y por los teatros y cines, estrechamente comprometido con la causa republicana, más si cabe cuando declinaba la posibilidad de victoria durante la guerra civil, desplegaría Antonio Machado su genio poético, bañado por la hermosura andaluza primero, herido luego por la sobria belleza castellana y por un amor siempre añorado, dolencias éstas que combatió con un verbo primero pinturero y modernista, al cabo íntimo y, a la postre, signado por el compromiso con la dolorida realidad social de la España de entonces.
Pese a haberse atrevido, como el enciclopedista Jean Jacques Rousseau, a “ser tildado de malo por haber osado creer que el ser humano es naturalmente bueno”, la saña ideológica del franquismo se cebaría con él: tras la Guerra Civil, Antonio Machado Ruiz, quizás el más alto poeta español contemporáneo, sería en 1939 expulsado post mortem de su cátedra madrileña. No sería rehabilitado en ella hasta 1981, ya en democracia.
Hoy, su cuerpo reposa exiliado en el cementerio de la localidad fronteriza francesa de Colliure, pero su nombre y su poesía —“honda palpitación del espíritu” la definió el antólogo José Montero— resuena en los frontis y los patios de escuelas madrileñas, donde su verbo sustantivo, bañado por la luz de los cielos altos de Castilla late aún en los corazones adolescentes.

domingo, 2 de febrero de 2014